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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Votar o no votar

Realmente el momento histórico que vive actualmente Venezuela se ha convertido en una tragedia shakespeareana, donde la frase "To be or not to be: that is the question" se puede convertir en " Votar o no votar: esa es la pregunta". Por cierto, todas las opiniones al respecto son igualmente valederas, comprensibles y es decisión de cada quién aceptar aquella que le parezca más sensata.
La tragedia del príncipe Hamlet se podría resumir en su incapacidad de poder ser, la de no poder o la de no saber sobre cual realidad tomar una decisión. Hamlet representa la tensión que se genera entre la realidad y las posibilidades que se tienen para enfrentar una situación. Es decir, asume la libertad intrínseca del ser para decidir enfrentar una realidad pero con las posibilidades de exito envueltas en una gama de incertidumbres. La de tener que aceptar una confrontación a pesar de la trampa urdida por el Rey para asesinarlo a como diera lugar.
Cualquier parecido con la tragedia político electoral que enfrentamos hoy los venezolanos no es una mera coincidencia. Estamos, al igual que el príncipe Hamlet, enfrentados a una trampa urdida por el presidente donde, la realidad real, obliga a buscar, dentro del abanico de escenarios posibles, una salida donde solo exista la posibilidad de vencer.
Ahora bién, cualquier decisión solo será posible tomarla tomando conciencia de lo que somos como pais, de las expectativas de los venezolanos, de cuales son las posibilidades y cuales las limitaciones. Ante todo, debemos invocar a nuestra identidad nacional; enfatizar sobre nuestra cultura, costumbres y tradiciones. Las posibilidades están en hacer valer nuestros principios y valores? El fin político privaría sobre cualquier otra consideración? Y las limitaciones, estructura fundamental de la tragedia, pueden ser obviadas?
Si se parte de la inconstitucionalidad de la reforma propuesta porque en sí misma viola la Constitución vigente, por respeto al estado de derecho, no se debe avalar el fraude constitucional pues sería darle legalidad a la ilegalidad. Si se toma la decisión en base al monitoreo de las encuestas, ya anteriormente se nos dijo que las oportunidades de victoria eran evidentes y la ruta transitada ha sido de fracaso en fracaso, de frustración en frustración. La evidente divergencia entre los factores opositores sobre el camino a seguir, indiscutiblemente, solo conducen a un destino común: la derrota. No es factíble crearse metas a largo plazo inmersos en un estado socialista-militarista donde las posibilidades de divergencias no exiten, pero aún así, se insiste en proyectos personales y partidistas sin futuro. Careciendo de un registro electoral confiable es imposible una auditoría de resultados también confiable y, por lo tanto, tampoco tener un resultado electoral confiable. El garante del proceso electoral es una estructura militar politizada que se encargará de la custodia y resguardo de la totalidad del proceso electoral lo cual no garantiza la pulcritud del mismo. El ventajismo evidente del CNE saboteando y limitando la publicidad de la oposición y permitiendo la utilización de todos los medios del estado venezolano, por parte del gobierno, para divulgar una publicidad totalmante avasallante, hace inviable contrarrestar la posición oficial. La restricción y represión de los actos de la oposición contrastan con la permisibilidad que gozan los actos oficialista, los cuales, además, disfrutan de groseros recursos económicos y logísticos suministrados por el gobierno.
Esta es la tragedia que vive Venezuela hoy gracias a la terquedad, egoismos y resentimientos entre los dirigentes opositores cuya miopía quién sabe juzgará.
Por los momentos, los jovenes y estudiantes dirán la última palabra... así lo creo!

jueves, 1 de noviembre de 2007

Entrampados

El presidente Hugo Chávez Frias presentó el 15 de agosto de 2007, ante la Asamblea Nacional, un proyecto de reforma a la Constitución de 1999. En su discurso de presentación del mismo afirmó que, en su condición de proponente, no aceptaría la modificación de"ni una coma" al proyecto de reforma propuesto.
Indiscutiblemente, los hechos posteriores demuestran que se trató de un discurso teatral para tratar de encubrir los verdaderos propósitos y alcance de los mismos, por una parte, y facilitar, por la otra, el fraude constitucional que permitiera obviar todos los procedimientos establecidos en la Constitución de 1999 para redactar y aprobar una nueva constitución. Por otra parte, delega la responsabilidad delictual del fraude constitucional a la directiva y diputados de la Asamblea Nacional para así eximirse de las consecuencias legales a las cuales podría estar sometido en el futuro.
Para justificar la incorporación, por ahora, de 36 articulos más a los 33 ya presentados por el presidente de la república, se atribuye la propuesta de los mismos a la consulta popular realizada; apelando al principio que el poder originario reside en el pueblo. Es evidente que el procedimiento utilizado tuvo la perversa intención de evitar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente ya que la misma no garantizaba el logro de los objetivos planteados en el tiempo previsto.
Esta inmoralidad, como bién la ha calificado la Conferencia Episcopal de Venezuela, no debe permitirse por respeto a los valores, principios éticos y a la normativa legal establecida en la Constitución de 1999 y, mucho menos, acatarse.
Hay quienes argumentan, basándose en los sondeos de opinión, que existen posibilidades electorales para impedir la aprobación de esta nueva Constitución. Pero, quién garantiza la confiabilidad de los resultados? Defendiendo qué principios y valores se iría a la consulta electoral? Se debe optar, maquiavélicamente, por una posibilidad estadística a sabiendas de que se convalidaría un acto ilegal? Aceptar el llamado a referendum no es hacerse copartícipe de la ilegalidad que se denuncia? Desconociéndose el padrón electoral cómo se puede auditar y confiar en el resultado de la consulta?
Si, como alertan algunos, con sobrados argumentos técnicos, es factible alterar, significativamente, la voluntad popular para hacer aprobar la nueva Constitución; que se prevé para el dia después? Quién garantiza que no se asumirá la misma conducta del 15 de agosto de 2004 cuando el referendum revocatorio presidencial? Quién garantiza que no habrá una nueva frustración que esta vez sería dolorosamente irreversible?
Para aparentar acato al sentimiento nacional de rechazo a su propuesta, el presidente Hugo Chavez afirma ahora no tener inconvenientes en que la propuesta se haga en bloques pero siempre y cuando no sea la propuesta presidencial sino los nuevos artículos propuestos por la Asamblea Nacional. También se afirma que primero se debe aprobar la nueva Constitución y, como la misma solo facilitaría la transición al socialismo del siglo XXI, posteriormente se le harian las correciones necesarias! Es decir, un fraude procesal en la redacción de la nueva Constitución acompañado de un fraude electoral en la presentación de las opciones o "bloques". Simplemente y llanamente entrampados.
Un perfecto doblepley... así lo creo!

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