Desde sus comienzos como candidato presidencial hasta su posterior condición de presidente constitucional de Venezuela a Hugo Chávez se le criticaba que el contenido de sus discursos y declaraciones estaba condicionados por la audiencia a la cual iban dirigidos. Por ese mensaje tan acomodaticio se le llegó a calificar de predicador demagogo y populista; y no les faltaba la razón a aquellos quienes pensaban así. Hoy preocupa que sus discursos y declaraciones estén condicionados no por la audiencia si no por su estado emocional.
Se hace recurrente, con acento cada vez más marcado, la exageración de sus gestos corporales y los cambios en su tono de voz. Es inolvidable la vez que se disponía a dar su discurso ante la Asamblea General de la ONU, cuando, luego de persignarse y revisar el palco de oradores comentó "huele a azufre" y, más recientemente, luego de perder el referendum aprobatorio de la reforma constitucional, interrumpe una rueda de prensa del alto mando militar para recitar con voz susurrante "es una victoria pírrica, es una victoria de mierda".
Es innegable su fácilidad para socializar y establecer conexión con las masas aun cuando, sus estados de ánimo también lo traicionan en ese sentido. Es de recordar su discurso, cuando, delirantes, sus partidarios coreaban "Uh! Ah! Chávez no se va" les acusó de haber perdido el referendum por la negligencia de aquellos. Y más recientemente, acusó a ministros, gobernadores y alcaldes de ser artífices de su derrota por la incapacidad y corrupción características de sus gestiones.
Llama a revisar, reflexionar y reimpulsar la revolución y, nuevamente, su estado emocional lo traiciona. En el discurso de presentación de la Memoria y Cuenta de su gestión del año 2007 ante la Asamblea Nacional, condiciona las relaciones diplomáticas con Colombia al reconocimiento, por parte del Estado colombiano, del carácter de fuerzas beligerantes a las FARC y el ELN porque, según Chávez, éstos son ejércitos revolucionarios que tiene un proyecto político bolivariano. Por otra, durante la misma intervención, acusa a la iglesia católica, representada en ese acto por el Nuncio Apostólico, de proteger delincuentes y celebrar una farsa con la graduación del estudiante al cual se le tramita el derecho de asilo.
Cada vez más, la intolerancia domina al señor presidente. Intolerancia que lo ha convertido en trapiche implacable para moler aliados. Medio en serio medio en broma descalifica a quién sea con tal de librarse de responsabilidades, al extremo, de considerar que solo él y únicamente él esta en condiciones de dirigir el pais y su grupo político. Es decir, Yo El Supremo.
La derrota referendaria del 2007 le ha embargado de un verdadero sentimiento rabia y depresión. Se siente rechazado y recurre a un uso sesgado de la historia para alcanzar un protagonismo que le permita recuperar el terreno perdido. Es así como, en pleno acto conmemorativo del aniversario de la muerte de El Libertador en el Panteón Nacional, afirma que éste fue asesinado por envenenamiento y no por sufrir de tuberculosis y, al momento, anuncia la exhumación de los restos de EL Padre de la Patria para hacerle la autopsia de ley. Como si esto no fuese suficiente, afirma que El Libertador, luego de ascender a generales en jefe a Páez y Santander, éstos, desagradecidos, le traicionaron haciendo una clara alusión al general Baduel. Pero, con su debido respeto, acaso el general Baduel es comparable a Páez y Santander? Peor aún, es que acaso Chavez se considera comparable con Bolívar para que trate de establecer semejante paralelismo? Acaso un Bolivar reencarnado? Vaya usted a saber.
Asombra ver la demostración de adulacion y servilismo por parte de sus inmediatos colaboradores ante estos desplantes de grandeza, aplaudiendo frenéticamente cuando Chavez anuncia que sus intereses están por encima de cualquier otro interés particular o nacional. Notoria fué la ovación cuando anunció una "pequeña enmienda constitucional" para garantizarse la reelección indefinida. Ya antes se vociferaban las perversas consignas "con hambre y desempleo con Chávez me resteo" y "ser rico es malo" contapuestas a las evidentes obstentaciones de riqueza del alto gobierno, simbolizadas por el exministro Pedro Carreño y el exvicepresidente Jorge Rodríguez.
La controversial Ley de Amnistía es otro ejemplo de como las emociones privan sobre las decisiones de Chávez. Un acto que debió ser ejemplo de humilde y tolerancia se convirtió en un gesto de arrogante mezquindad al hacer selectivo el beneficio de la amnistía. Lamentablemente, al considerarse envidiado por aquellos a quienes estima aspiran a sucederle en el liderazgo, todo el mundo está bajo estado de sospecha como potenciales enemigos. Quién ose disputarle el protagonismo es objeto de persecución y descalificación sin distingo de amistades ni afectos de cualquier tipo.
Hasta donde es permisible que un país sea dirigido emocionalmente en vez de la cordura que dá la racionalidad? Hasta donde es responsable permitir una conducta acomodaticia de una dirigencia que obedece más a intereses personales que al interés nacional? Acaso en la oposición no hay quién, al igual que Chávez, esté dispuesto a "jugarse a Rosalinda"? Lo contario sería perder el futuro... así lo creo!
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lunes, 14 de enero de 2008
domingo, 6 de enero de 2008
Es que no aprenden
El triunfo del NO en el referendum aprobatorio del pasado 02DIC07 produjo muchas satisfacciones; pero tantas satisfacciones, que aún la dirigencia de la oposición continua la celebración y, mientras tanto, el oficialismo salió solo al campo y, por supuesto, la oposición perdió la primera semana de juegos por forfeit.
El presidente Chávez ya tiene nueve años ejerciendo el poder "sin tomar vacaciones", con o sin motivos para celebrar, por cierto, motivos ha tenido muchísimos; mientras tanto, la oposición, con o sin motivos, por cierto muy pocos, no renuncia a su sagrado derecho de tomar sus vacaciones decembrinas extensivas hasta mediados de enero. No aprenden. Es más fácil justificar las derrotas apelando al fraude, al ventajismo oficial y al abuso del poder.
Más acontecido y noticioso no ha podido ser el final de diciembre y el comienzo de enero y, no precisamente, por hechos tradicionalmente atribuibles a las fiestas navideñas. El presidente Chávez ha sufrido dos contundentes reveses en estos dias: la frustrada operación Emmanuel con todos sus elementos de reality show y la sacudida recibida porque el niño a rescatar estaba en manos del Estado colombiano y no de las FARC.
Por otra parte, realidades internas como la inseguridad, el desabastecimiento y la inflación disparados en estos dias; más el desconcierto de la población por la entrada en vigencia de la reconversión monetaria, hán sido elementos capitalizables por la dirigencia de oposición.
Los cambios ministeriales y la invocación del Polo Patriótico son signos evidentes de debilidad. Seleccionar ministros en base a la incondicionalidad y la inescrupulosidad denotan el futuro que vislumbra el presidente Chávez. Hasta hace apenas un año, en estado delirante, Chávez presumía del PSUV y amenazaba con la muerte política de quienes no lo acompañasen en es proyecto. Hoy esa disidencia, esos muertos, gozan de buena salud.
Pero, irónicamente, no se hán sabido aprovechar estas evidentes debilidades del oficialismo; no hay vocería ni estructura que mantenga en jaque al oficialismo. Al contrario, Chávez amenaza con implementar la reforma vía habilitante y nadie llama a la disidencia. El pueblo que venció el miedo y que venció las pretensiones comunistas luce nuevamente desamparado en su lucha.
Es que la oposición no aprende o no quiere aprender... así lo creo!
El presidente Chávez ya tiene nueve años ejerciendo el poder "sin tomar vacaciones", con o sin motivos para celebrar, por cierto, motivos ha tenido muchísimos; mientras tanto, la oposición, con o sin motivos, por cierto muy pocos, no renuncia a su sagrado derecho de tomar sus vacaciones decembrinas extensivas hasta mediados de enero. No aprenden. Es más fácil justificar las derrotas apelando al fraude, al ventajismo oficial y al abuso del poder.
Más acontecido y noticioso no ha podido ser el final de diciembre y el comienzo de enero y, no precisamente, por hechos tradicionalmente atribuibles a las fiestas navideñas. El presidente Chávez ha sufrido dos contundentes reveses en estos dias: la frustrada operación Emmanuel con todos sus elementos de reality show y la sacudida recibida porque el niño a rescatar estaba en manos del Estado colombiano y no de las FARC.
Por otra parte, realidades internas como la inseguridad, el desabastecimiento y la inflación disparados en estos dias; más el desconcierto de la población por la entrada en vigencia de la reconversión monetaria, hán sido elementos capitalizables por la dirigencia de oposición.
Los cambios ministeriales y la invocación del Polo Patriótico son signos evidentes de debilidad. Seleccionar ministros en base a la incondicionalidad y la inescrupulosidad denotan el futuro que vislumbra el presidente Chávez. Hasta hace apenas un año, en estado delirante, Chávez presumía del PSUV y amenazaba con la muerte política de quienes no lo acompañasen en es proyecto. Hoy esa disidencia, esos muertos, gozan de buena salud.
Pero, irónicamente, no se hán sabido aprovechar estas evidentes debilidades del oficialismo; no hay vocería ni estructura que mantenga en jaque al oficialismo. Al contrario, Chávez amenaza con implementar la reforma vía habilitante y nadie llama a la disidencia. El pueblo que venció el miedo y que venció las pretensiones comunistas luce nuevamente desamparado en su lucha.
Es que la oposición no aprende o no quiere aprender... así lo creo!
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