Entradas populares

Buscar este blog

domingo, 12 de abril de 2009

En un país normal.

En un país normal construir consensos, tratar con tolerancia y respeto al opositor, invitar al diálogo para negociar las diferencias y llegar a puntos de convergencia es la manera normal de hacer y practicar la política. La confrontación permanente, la descalificación de quién piense diferente, la represión y marginación del opositor es la forma salvaje de concebir el ejercicio de la política.

En un país normal, el gobierno soluciona o intenta solucionar los conflictos no los genera ni trata de eternizarlos, solo por considerar que ese escenario es donde obtiene más y mejores dividendos. El aplastamiento del opositor moral y físicamente, el discurso violento promotor de la lucha de clases, el sometimiento de los diferentes poderes del estado al presidente de la república y la imposición por la fuerza de las decisiones del ejecutivo son la manera más primitiva y salvaje de dirigir una nación a estas alturas de la civilización.

En un país normal, no se recurre a esa figura abyecta del espía y quintacolumna infiltrado en las fuerzas opositoras para "tenerlas penetradas hasta los tuétanos". No se recurre a un Arias Cárdenas, siniestro personaje, al extremo, que en los sucesos del 11A-2002 no tuvo escrúpulos de "ayudar a encauzar la rebelión militar" para poder vender a sus excompañeros de armas, incluyendo al Gral Rommel Fuenmayor -su cuñado- y, como si esto fuese poco, también candidato presidencial de una oposición torpe y desorientada. Sín embargo, esta práctica chavista de hacer política aún se mantiene vigente ¿Cuantos "dirigentes de la oposición" de manera ladina actuan como quintacolumnas a favor del régimen? ¿La figura del quintacolumna acaso no tiene, como beneficio adicional, la descalificación de la disidencia chavista?

En un país normal, el comportamiento de su presidente es diametralmente opuesto al obsceno, vulgar, grosero, violento e irrespetuoso de Hugo Chávez, quién degrada la majestad presidencial a extremos inaceptables y, menos aún, constituye un ejemplo para la población como conducta que debe observar un buén ciudadano. Por supuesto, los funcionarios serviles y adulantes de turno tratan de imitar este comportamiento presidencial para congraciarse con "el máximo líder" y, así sucesivamente, la degradación se va trasladando hasta los niveles más bajos de la administración publica.

En un país normal, ante la urgencia de salir de un régimen inescrupuloso y totalitario es necesaria la unidad de las fuerzas opositoras. Sin embargo, hay voces que llaman a la unidad excluyente, es decir, hacen distinción entre opositores buenos y opositores malos. Los opositores buenos son los que tienen derecho a comandar y aspirar, mientras que a los opositores malos solo se les deja la opción de apoyar a los opositores buenos. ¿Quien tiene la potestad de hacer esta calificación? Democráticamente, solo el pueblo, soberanamente, podrá escoger los dirigentes que se encargarán de liberar este pais del colonialismo cubano... así lo creo!

No hay comentarios:

Datos personales

Mi foto
Maturin, Monagas, Venezuela